Manual para calmar los berrinches o rabietas de los niños

Cuando los niños se enfadan y tienen berrinches o rabietas, hay que tratar de evitar el ponernos a gritar o despotricar. Si no, el niño verá que si grita, llora o patalea te provoca y te desgasta y lo utilizará en múltiples ocasiones. A continuación te mostramos un manual para calmar  los berrinches de los niños. En lugar de recurrir a gritos y enfados, lo que haremos será aprender a reaccionar ante su enfado o berrinche para enseñarle la forma apropiada de controlar su temperamento.

Niño llorando y padre consolándolo

Primero de todo, es importante respirar profundamente y no alarmarse. Hay que recordar que las rabietas de los niños son formas que tienen de desahogarse . Sus cerebros están desarrollándose y todavía no tienen las vías neuronales para controlarse a sí mismos de la misma manera que un adulto hace.

Una buena forma de mostrarle a un niño que comprendemos esas rabietas por las que están pasando es mostrando empatía. Esto hace que se sientan más cercanos a nosotros ya que les “comprendemos” en esos difíciles momentos de rabia y angustia por los que pasan.

Una vez le hayamos mostrado esa comprensión y empatía es el momento de explicarle por qué no puede tener lo que quiere o hacerles comprender aquello que no puede aceptar. Hay que tratar de explicar la norma de forma pausada y positiva, no de forma negativa ya que recibirá un tono autoritario y distante y romperemos ese lazo de confianza que hemos creado antes.

Mostrar empatía con los niños

Una vez ya le has explicado la norma o le has hecho comprender por qué no puede hacer eso o aquello, es momento para motivarle a que lo realice bien. Si la rabieta que acaba de tener es porque no quiere recoger la ropa de su cuarto o recoger los juguetes que ha dejado en el salón , puedes enseñarle de que forma puede realizar esa tarea de forma un poco más divertida o amena.

Cuando le hayamos enseñado la norma y la haya realizado de forma eficiente, es recomendable recompensarle de alguna forma. Hay que reconfortarle diciéndole: “Muy bien cariño o ¡así se hace campeón!”. Estas frases le hacen ver que valoras su esfuerzo y lo motivarán a hacerlo bien la próxima vez.

Si el enfado perdura o reacciona mal

A veces ni aún y así conseguimos que calmen y entren en razón. En ese caso deberemos seguir otra pauta. Si tu hijo no quiere escuchar ni una sola palabra ni recibir una caricia de consuelo evita frustrarte y recurrir a enfadarte y gritarle. Lo mejor que puedes hacer es no tocarlo y dejar distancia entre ambos pero siempre quedándote cerca de él . Acepta que no te va a dejar tener contacto con él fácilmente así que quédate en silencio y observa su reacción.

Si se da el caso de que quiera lastimarse para llamar tu atención, paralo de inmediato y dile en un tono apaciguador que eso que hace no está bien. También puede reaccionar pegándote a ti ya que eres la causante de su enfado, ante eso actuaremos de la misma manera y dile que puede enfadarse todo lo que quiera pero nunca reaccionar de forma violenta.

Cuando suceden escenas como ésta durante largo periodo de tiempo, es recomendable distraer al niño de su enfado cambiando de tema radicalmente como diciéndole por ejemplo: ¿Vamos a pasear al parque?. Una vez se haya calmado y distraído de su enfado, deberíamos retomar la conversación y decirle que aquella reacción que ha tenido antes está mal y no se puede volver a producir.

Rabietas en los niños
Los enfados y pataletas son muy comunes ante la frustración de no poder salirse con la suya siempre y dado a qué están experimentando sus primeras reacciones a los límites que les ponemos. Hay que mantener siempre la calma ya que es algo totalmente normal a su edad. Lo más importante es que estemos ahí apoyándoles y haciéndoles diferenciar lo que está bien y lo que está mal, enseñándoles la mejor forma de actuar.

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